Extraido de Religión en Libertad (http://www.religionenlibertad.com)
Se ha generado un cierto debate social, con personas que aunque dicen ser cristianas proclaman: “con mi cenizas -o las de mi difunto- hago lo que quiero, son mías”.
Pero la postura católica es clara: las cenizas del fallecido no son “un objeto”, igual que un cadáver no es “un objeto”, y
mucho menos es una propiedad. Ni siquiera basta con decir que son “un
recuerdo”, como sí lo sería una foto o un objeto cargado de memorias del
pasado. Son mucho más.
