Fuente: Alteteia
1- El silencio es oro
Argentum et silentium est aureum oratio: una sabia frase,
como casi todo lo escrito en latín. Desafortunadamente transferida de
manera errónea al niño. Inculcarle sin más que “el silencio es oro” le
enseña a ser pasivo.
En vez de eso, le podrías explicar que es mejor visto mantenerse callado que llamar la atención o hacer comentarios.
Tu propia tranquilidad no santifica estas palabras. Observo a menudo a los padres pasivos: yo no destaco, no hablo, esto no me importa. Los malos son los demás. Cuando un niño ve este tipo de actitud a la defensiva ante
el mundo, y con el tiempo se irá dando cuenta de que en algunos
aspectos el mundo no es como se lo contaron los “padres antitodo”, ¿a
quién le dará la espalda? ¿a quién le va a escuchar? A veces la
charla-plata es más valiosa que el oro.